jugo-de-naranja.jpgPapá Noel no existe, los reyes tampoco y ahora resulta que la vitamina C no previene las enfermedades del invierno como la gripe y el refrío. Quien no tiene un recuerdo de su madre exprimiendo naranjas para que después los más pequeños de la familia bebieran bajo la excusa de que así “crecerían más sanos”. Una vez más la ciencia se levanta entre las creencias populares y desmitifica propiedades curativas atribuidas durante años a comidas y bebidas.

Según una investigación publicada en la revista científica “The Cochrane Library” el consumo de vitamina C no reduce las posibilidades de contraer las enfermedades típicas del invierno.

El mito popular de la vitamina C y su función curativa nació durante la década del 70. El premio Nobel de Química Linus Pauling, oriundo de Norteamérica, presentó informes y estudios sobre la utilización de esta vitamina para la disminución de procesos infecciosos. La misma se encuentra en frutas, cítricos y verduras y es muy recomendada por sus beneficios para el desarrollo físico y psíquico de niños, embarazadas y adultos mayores.

Como la ciencia ha demostrado que la salud depende no solo de los remedios y medicamentes, sino también de las creencias de cada uno, a algunos nos gusta seguir pensando que tomar mucho jugo de naranja, es un mecanismo más para cuidarnos de los virus que andan dando vueltas.

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