SismoMuchas veces cuando se sucede un hecho inesperado que trae aparejadas consecuencias muy serias e irremediables para nosotros o el mundo que nos rodea solemos utilizar la expresión cómo puede cambiar, de la noche a la mañana, el curso normal de las cosas, del mundo, de una vida, sin embargo, en contadas ocasiones tal expresión goza de una enorme exactitud como ahora, al saber y ver las tremendas consecuencias materiales y humanas que provocó el terremoto que azotó a Chile el sábado pasado y entonces, uno realmente piensa cómo, en efecto, la vida te puede cambiar en un abrir y cerrar de ojos.

Cuando buena parte de la población chilena se fue a dormir esa noche, sus casas, sus escuelas, sus oficinas, los mercados en los cuales compran, los bancos en los cuales realizan transacciones, entre otros, seguían el curso normal del universo, pero de pronto, un sismo inesperado de 8,8 grados en la escala de Richter, que afectó a todo el país pero que se expresó con más furia en la ciudad de Concepción torció el destino de millones de chilenos e inesperadamente muchos chicos se quedaron sin escuela, sin casas y lo más dramático, sin sus seres queridos que quedaron atrapados bajo los escombros.

La violencia del movimiento sísmico fue tal que según los expertos tuvo una intensidad 50 veces mayor que el ocurrido en Haití hace poco más de un mes atrás y del cual todavía ni siquiera nos habíamos recuperado e incluso, se convirtió en el quinto más despiadado de la historia de la humanidad.

Las cifras oficiales de daños y víctimas hablan ya de mil muertos y dos millones de damnificados especialmente en las zonas de Maule y del Bío Bío, donde además el gobierno de Michelle Bachelet ya ha decretado el estado de catástrofe , no solamente por los daños acaecidos sino también para contrarrestar los saqueos y el típico vandalismo que lamentablemente surge en situaciones de este tipo.

Si bien nada basta en estos casos para calmar el dolor de las almas afectadas, por suerte, la respuesta de parte del estado, de los diferentes ámbitos del país y del contexto internacional ha superado las expectativas y todos ya se encuentran trabajando en conjunto para traer un poco de paz y calma a la zona.

Foto: EFE