Que la constante exposición a materiales audiovisuales violentos fomenta el desarrollo de la violencia en aquellos que los contemplan o que participan indirectamente en ellos es sabido y es un tema bastante trillado ya en la mayoría de los debates y foros que se ocupan de esta problemática, en tanto, un reciente trabajo publicado en Pediatrics, una publicación oficial de la Academia Estadounidense de Pediatría y que fuera llevado a cabo, entre otros, por el profesor en Psicología y Director del Centro para el Estudio de la Violencia, Craig Anderson, retomó la discusión y volvió a poner en el tapete el tópico al concluir que los videojuegos violentos le provocan a aquellos que los juegan una mayor agresión física en el ámbito escolar.

Y claro, la alarma, en el universo adulto, no tardó en accionarse y la verdad que nos explica un poco también de donde proviene toda esa violencia que últimamente escuchamos que se ha apoderado de varios niños y adolescentes y que generalmente, tiene a la escuela como escenario para desplegarla y a sus compañeros como las víctimas más elegidas para descargarla.

Anderson analizó y vinculó los resultados de tres estudios similares que se llevaron a cabo en Estados Unidos y Japón y los sintetizó en el mencionado informe de Pediatrics y la conclusión espantó y espanta: los videojuegos violentos inciden en el comportamiento agresivo inmediato de los chicos que lo juegan, permaneciendo el mismo efecto, incluso un tiempo después.

En tanto, lo que más se destacó en el informe es el increíble poder que ostentan estos, ya que aunque Estados Unidos y Japón representan dos culturas absolutamente contrapuestas, el efecto violento se pudo observar sin diferencias en los chicos pertenecientes a ambas culturas que fueron estudiados.

Si bien la mayoría de las miradas se posaron sobre la falta de límites y presencia que deberían imponer los padres, limitándole a los chicos las horas de exposición a estos y es correcto que sea así, también el resto de la comunidad y en especial la escuela debería tomar cartas en el asunto también y hablar de estos y de sus nefastos efectos con los chicos mismos, incorporándolos de alguna manera a la enseñanza para evitar sus tan maléficos efectos. Como dicen, si no puedes contra tu enemigo, únete a el…

Foto: Clarín