uri1.jpgPareciera ser que se ha despertado una especie de fiebre por los referéndums en toda Latinoamérica.
Un caso símbolo y que ya hemos comentado bastante en este espacio, es Bolivia, que desde hace varios meses va de referéndum en referéndum y sorpresivamente en las últimas horas, el mandatario colombiano Álvaro Uribe le solicitó al Congreso de su país que a la brevedad tramite la convocatoria de uno, para darle un marco legal al llamado a elecciones extraordinario que piensa llamar con el objeto de legitimar la victoria que obtuvo allá por el año 2006.

Esta decisión nada tiene que ver con un acto de arrogancia del mandatario que quiere alimentar su ego a través de una nueva victoria, sino que con esta medida busca responderle a la Corte Suprema de Justicia colombiana que hace unos días colocó un manto de sospecha sobre la legalidad de la reforma constitucional que se realizó oportunamente y que le permitió consagrarse nuevamente como presidente de Colombia.

El máximo órgano que imparte justicia en Colombia pidió que se revise la votación que le permitió a Uribe ir por la reelección, como consecuencia de la denuncia de un ex congresista, quien denunció haber cobrado una importante suma de dinero para votar a favor.

Inmediatamente, la oposición acusó al presidente de intentar provocar una crisis institucional en el país con una medida de este tipo, que claramente cuestiona una decisión judicial.
Pero lamentablemente sabemos que esta es una práctica recurente de muchos gobiernos en la mayoría de los países latinoamericanos, que insisten e insisten en avasallar los poderes una vez que están en el poder.

Foto: Debate 21