El pueblo coreano protagonizó una jornada histórica. Por unas horas, supieron dejar de lado las diferencias que los mantienen en veredas opuestas desde hace varias décadas para subirse a un tren con destino a una posible unificación y pacificación de la región.

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Es que en la jornada de hoy dos trenes transportaron a 100 surcoreanos y 50 norcoreanos, entre ellos personajes famosos y del ámbito político, convirtiéndose en una prueba piloto sin precedentes tras décadas de enfrentamientos entre ambas regiones. El trayecto del recorrido comprende un poco más de 50 km. y une la estación de Munsan, en el sur, y la de Kaesong, en el norte y paralelamente también recorre la costa este de la península entre la estación norcoreana de Kumgangsan y la surcoreana de Jejin.

Esta iniciativa conjunta fue celebrada por ambos ministros de unificación en un acto que se realizó antes de poner en marcha los trenes. El surcoreano Lee Jae-joung expresó su optimismo al afirmar categóricamente que se está asistiendo a un escenario histórico, en tanto su par norcoreano, ratificó los dichos de su colega y se aventuró a pronosticar que Este hecho es un cierto paso hacia la unificación.

Sin lugar a dudas, el hecho objetivo de la noticia queda sumido en un segundo plano si atendemos a lo realmente significativo de Este acontecimiento, que termina convirtiendo en casi anecdótico el logro que esto implica para ambas regiones, en cuanto a transporte interior. Es decir, luego de más de 50 años de disputa, ambas están dando un paso crucial con vistas a una unión, tal como se propuso y proyectó en la cumbre intercoreana celebrada en el 2000. No se trata únicamente de un tren que unirá un trecho geográfico y que solo servirá para agilizar y avanzar en el proceso de las comunicaciones terrestres, sino que abre una pequeña esperanza y quizás se convierta en el puntapié que destrabe el conflicto bélico que vienen manteniendo ambas desde el siglo pasado. Recordemos que en la actualidad están técnicamente en guerra, pero sometidas a una tregua, incluso, aún hoy y en el marco de este evento, mantienen una rigurosa vigilancia en la frontera que divide la península. Una ilusión de paz que celebra tanto el mundo oriental como occidental.

Foto: AP