Aunque obviamente desde aquí en Periodismo en La Red, jamás hicimos y nos gusta tampoco andar haciendo apología de agresión alguna, sin embargo, es imposible que no se me cruce por la mente, cuando veo las mil y una reproducciones que tuvo en la televisión mundial la escena de la agresión física y verbal que recibió el presidente saliente de Estados Unidos, George W. Bush, de parte de un periodista iraquí en plena conferencia de prensa en Irak, que se lo merece y que como bien sentencia un sabio dicho, siempre, tanto por lo bueno o por lo malo, todos, cosechan su siembra, irremediablemente…

Y seguramente, por eso mismo, lo de la mala cosecha, es por lo cual el periodista iraquí decidió no solamente tirarle su par de zapatos al presidente Bush en plena conferencia de prensa en tierra iraquí mientras este último prometía al mundo el retiro de las tropas estadounidenses para el año 2011, sino que además le gritó en árabe a modo de insulto perro.

Tanto en Irak, como en el resto del mundo árabe, arrojarle a alguien los zapatos es la peor ofensa que se puede cometer contra alguien.

Si bien no es novedad la aversión que en muchas comunidades y naciones se ha manifestado y aún hoy se manifiesta respecto de la figura del presidente norteamericano por su acentuado imperialismo, yo creo que de todas las manifestaciones en contra y protestas, esta de Irak, justamente el país más vilipendiado y destrozado por las políticas que implementó y desarrolló este hombre, fue el papelón y la humillación pública más grande que le tocó vivir al dentro de poco ex presidente, sino mírenle la cara después de la agresión, im-per-di-ble.

Foto: Clarín