blanco.jpgCuando asumió Raúl Castro la presidencia de Cuba, como consecuencia de la renuncia de su hermano Fidel ante el delicado estado que presenta su salud, me pusieron contenta y me esperanzaron los dichos del nuevo mandatario, quien anunciaba con el pecho inflado, que habría importantes vientos de cambio.

Por ejemplo, aseguró rever varias prohibiciones ridículas y por supuesto, como les dije, esto generó en mí y seguramente en el pueblo cubano y en el resto de la comunidad internacional, la esperanza de una pronta apertura del gobierno en varias cuestiones, que se traduciría en una mayor libertad.
Incluso se habló de acercamientos a Estados Unidos para levantar el bloqueo que padece la isla desde hace años.

Sin embargo, la detención a la fuerza ayer, de un grupo de mujeres, esposas de presos políticos y que se hacen llamar las Damas de Blanco en la Plaza de la Revolución en La Habana, por exigir la libertad de sus maridos detenidos durante la primavera de 2003, me hace pensar que no hay cierta voluntad de cambio como se proclamó.

Un grupo de mujeres policías fueron las que encabezaron la tarea de desalojo de la Plaza, que ante la negativa de estas de retirarse por sus propios medios, las arrastraron a la fuerza hasta un ómnibus que las llevaría a sus casas.

Foto: Clarín