La verdad, que cuando me desperté esta mañana a las siete, como de costumbre, no sentí nada especial, ni me pasó nada particular o digno de destacar por su positividad o negatividad, aunque claro, conforme avanzaba el día y me iba poniendo en contacto con los medios de comunicación: la tevé, la radio, internet, entre otros, hoy, 11/11/11 NO era un día más , y por más que quisiese que así lo fuere me fue prácticamente imposible mantenerme al margen de las creencias optimistas, por un lado y fatales, por el otro, que rodean a esta jornada tan peculiar.
Entonces, me dije, algo realmente infrecuente existe detrás si tooodos no dejan de hablar de ello y así es que me metí en la cuestión y aquí van algunos de los datos más jugosos que conseguí, especialmente para aquellos que como yo se levantaron haciendo y sintiendo como lo hacen cualquier otro día…

Uno de los primeros descubrimientos a los que llegué respecto de este día que se da cada cien años nada más es que los fanáticos de la meditación lo consideran una fecha ideal para renovarse en cualquiera de los aspectos de la vida.
Otros, menos optimistas que los meditadores y decididamente fatalistas, relacionan la fecha con el fin del mundo.

Por tanto, como no es corriente que las cifras del día, año y mes coincidan en el mismo número, de un lado y del otro empezaron a correrse las diferentes recomendaciones; por ejemplo, de acuerdo a los que creen en la posibilidad de aprovechar el día para orientar la vida hacia un plano mental más saludable lo que deberíamos hacer todos los humanos que habitamos el mundo es, a las 11 de la mañana y a las 23 horas, detener todo tipo de actividad, respirar bien profundo, entrar en estado de calma y hacer una oración.
Por el contario, los que se encuentran en las antípodas y relacionan la fecha con el fin del mundo y lo tremendo, prefieren evitar la realización de determinadas acciones que por haber sido realizadas en esta jornada puedan a futuro padecer complicaciones.

Y para desempatar la cuestión entre los optimistas y los agoreros apareció la ciencia, aquella que mide y argumenta con precisas demostraciones toooodo y dijo: nada de lo que se dice de un lado y del otro puede ser considerado como cierto… uuuuuhhhhh… ¿a quién creerle? ¿Me quedó en casa esperando que lo peor suceda? o ¿me sumo a una de las tantas propuestas pro 11/11/11 que promueven la meditación para alcanzar un plano mental más pleno?… a juzgar por los acontecimientos y habiendo transcurrido más de la mitad de la jornada, a no desesperarse! y a hacer lo que se tenía previsto o se tiene ganas…

Foto: La Nación