Tremendo cisma, que sin ánimo de exagerarla, pero se podría comparar con aquellos tan determinantes que alguna vez supo sufrir la Iglesia, está atravesando por estas horas el Partido Socialista Uruguayo, luego que el cartero, dejase en la puerta de las instalaciones donde funciona la tradicional agrupación política uruguaya, la carta de renuncia firmada nada más y nada menos que por la máxima autoridad del país, el presidente y una de las figuras más representativas y tradicionales del mismo, Tabaré Vázquez.

El veto del ejecutivo a la ley que despenalizaría el aborto, que hace menos de un mes estuvo a punto de ser conseguida tras la aprobación de la misma en las dos cámaras parlamentarias que integran el poder legislativo uruguayo y que el partido venía promoviendo y sosteniendo, fue la gota que rebasó el vaso, pero contrariamente a lo que todos creen, no fue la única razón, sino que el idilio que alguna vez existió entre ambos ya venía en concreta y directa picada por otras cuestiones un poco más frívolas que la salud reproductiva de una Nación, como lo son las intrigas políticas que siempre aparecen en las épocas pre electorales como la que está atravesando por estos momentos el Uruguay.

Aparentemente, el motivo más de fondo que llevó a Tabaré a pedirle por escrito al PS su desafiliación, fue la promoción que desde este se hizo para que el actual ministro de industria Daniel Martínez sea el precandidato que el partido presentará en los comicios a realizarse el próximo año, en detrimento de la fórmula que impulsaba y apadrinaba el propio Tabaré, compuesta por el ex ministro de economía Daniel Astori y el ex tupamaro José Mujica, como presidente y vice, respectivamente.

Como les decía más arriba, Partido Socialista-Tabaré Vázquez, una relación que ahora con la solicitud de desafiliación parece no tener más retorno.

Foto: Clarín