La sucesión de Fidel Castro
La renuncia de Fidel Castro, anunciada por el propio protagonista en el día de ayer, provocó, como era previsible, una conmoción fuera y dentro de Cuba, aunque afuera la sorpresa estuvo acompañada de festejos, obviamente de parte de los cubanos exiliados por razones políticas.
La decisión de Castro, por supuesto, como les comentaba ayer, implicará un punto final en su participación en la vida política activa de su país, pero por el contrario, en el caso de la isla, significará el comienzo de una nueva era sin el líder que dirigió sus destinos durante casi medio siglo.
Todo un desafío, no solamente para quien lo suceda en el cargo, sino también para el pueblo cubano, porque sin dudas vendrán vientos de cambio.
O por lo menos esa es la lectura que se está haciendo por estas horas, a un día de conocida su dimisión, más que nada porque el nombre que más fuerte suena para sucederlo en el cargo de jefe de estado es su hermano Raúl, quien, a pesar de haber estado siempre alineado con el y sosteniendo la revolución, desde que asumió provisionalmente el cargo, en julio de 2006, mostró más de una señal de apertura, a la inversión extranjera, por ejemplo, en contraste con la postura asumida desde siempre por Fidel.
Pero Raúl no está solo en la competencia por la sucesión de Fidel, también suena fuerte el nombre del vicepresidente Carlos Lage, un hombre de 56 años, casi veinte menos que Raúl y que de ser elegido, definitivamente, sí significaría además un cambio de generación en el poder.
En fin, la incógnita se develará el próximo domingo, cuando los 614 diputados del parlamento designen al nuevo presidente de Cuba.
Foto: Clarín
Florencia el 20 de Febrero de 2008
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