inde.jpgLa caradurez y desfachatez con la cual el INDEC dibuja las cifras de la inflación y de los precios de los productos en la Argentina, ya roza la tomada de pelo.

El manejo a piacere de los números, que el organismo que maneja el polémico secretario de comercio de la Nación, Guillermo Moreno, es una práctica que comenzó durante el gobierno de Nestor Kirchner y ahora se sigue consolidando en la gestión de su esposa Cristina, lo cual, claro está, le valió a Moreno un lugarcito muy próximo “al corazón” del poder K.

Pero serviles aparte, como les decía, la cosa ya se está pareciendo más a una burla que a una confusión o equivocación porque un 1, 2, 3 o incluso un 5 % de diferencia se acepta, pero que digan que en el último año el precio de las frutas, las verduras, la ropa y el turismo bajaron un 15 %, sin que se les mueva un pelo, contrariando absolutamente la realidad de los bolsillos argentinos es una vergüenza nacional.

Porque quien haya ido en los últimos meses en Argentina a la verdulería o hayan pasado por una y tan solo de reojo hayan leido el cartel de precios coincidirán conmigo.

Y ni hablar de aquel que haya querido renovar el guardarropa para verse más lindo y a la moda durante el invierno, también convendrá conmigo, en que el INDEC es el encargado de vender los espejitos de colores de este gobierno.
Les juro, que por lo menos a mí lo que más me indigna es que tomen a la gente por estúpida.

Foto: Clarín