Y un buen día todo volvió a su lugar en España y los reyes volvieron a ser aclamados y queridos por sus súbditos. Y si estuviésemos en la típica historia de reinos, reyes y príncipes de los cuentos, les diría que fueron felices y comieron perdices para siempre.

Pero mmm eso del para siempre no se sabe, pero por lo menos la fiesta por el Día de la Hispanidad, sirvió para reconciliar a la monarquía con el pueblo español, que volvió a reencontrarse con aplausos y vitoreos, dejando atrás los tragos amargos de la quema de fotografías de los reyes en Girona o los pedidos que le exigían al rey dejar de ser el Jefe de las Fuerzas Armadas y hasta lo más humillante: que abdicase en favor de su hijo.

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El Rey Juan Carlos y su esposa, la reina Sofía, volvieron a presidir el desfile militar que este año homenajeó casi excluyentemente a las misiones españolas en el exterior, como la de los cascos azules en el Líbano.

Los reyes españoles, una vez más desplegaron la sensibilidad que los llevó a ser una de las familias reales más queridas y respetadas de Europa, cuando con emoción entregaron la ofrenda a los militares caídos en servicio.
Una vez finalizado el acto, la familia real que llegó en medio de aplausos y ovaciones, se retiró de la misma forma a dar la tradicional recepción post desfile.

Foto: Noticias 24