fidel-castro.jpgLa semana pasada comentábamos que el 22 de Febrero se decidiría el futro político de Cuba, que quedó medio como un barco a la deriva cuando en Julio de 2006 Fidel Castro debió dejar el poder en manos de su hermano Raúl, como consecuencia de una afección intestinal que aún hoy lo mantiene alejado de la vida política activa de su país.

Sin embargo, Fidel, no se hizo esperar y le allanó el camino al Parlamento Cubano que debía decidir la suerte política del país, renunciando a su cargo de jefe de Estado y de comandante en jefe, luego de casi medio siglo en el poder, a través de un artículo periodístico de su autoría y que publicó el diario oficialista Granma, en su edición digital del día de hoy.

Realmente me resulta muy sorprendente y seguramente muchos habrá experimentado la misma sensación al enterarse que un personaje como Fidel Castro, que siempre se mostró tan combativo, fuerte e intransigente con su ideología, se haya confesado incapaz de seguir gobernando la Cuba de sus amores por el delicado estado que atraviesa su salud.

Si bien no simpatizo con la política que Fidel Castro llevó a cabo en la isla, creo que su actitud de renuncia, de dar un paso al costado y dejarle el camino a una persona que tenga la fuerza para continuar su obra, lo engrandece al final de cuentas.

Su hermano Raúl, quien siempre lo siguió muy de cerca y se había convertido prácticamente en su otro yo, es el aspirante con más condiciones para sucederlo.
Peero, la verdad que es difícil imaginarse a Cuba sin Fidel y a Fidel sin Cuba…