raulCuando Fidel Castro hace poco más de un año atrás anunció su alejamiento definitivo de todo cargo ejecutivo en su país, inmediatamente, empezaron un sinnúmero de rumores, corrillos, radio pasillos y también las apuestas respecto de quién lo sucedería y si su alejamiento como consecuencia de su precario estado de salud significaría el fin del comunismo en Cuba y de un montón de situaciones que Castro venía defendiendo y sosteniendo desde que asumió la presidencia del país allá por mediados de la década del cincuenta cuando con su fiel coequiper, Ernesto Che Guevara, le pusieron punto final al régimen del dictador Batista para imponer otro claro está, como ser: su férrea oposición y enemistad con los Estados Unidos y el bloqueo que esta Nación le viene imponiendo a la isla más o menos desde aquel entonces.

Sin embargo, cuando el primer y único nombre que se barajó para suceder a Fidel fue el de su hermano Raúl, aunque surgieron algunas esperanzas de apertura fundadas en las promesas y señales que el propio Raúl había dado en algunos discursos, pronto, quedaron relegadas y enterradas como consecuencia de la mejoría de su hermano, que si bien no retomó sus tareas y cargo, sí empezó a ostentar una importante presencia en la palestra pública a través de la publicación de ideas y opiniones sobre diversos temas de actualidad en una columna en un diario oficial del país.

Pero la cosa parece no querer quedarse así y Raúl tampoco, porque a pesar de estar seguramente contradiciendo a su hermano, ya que se trata de dos personas que estaban estrechamente ligadas a Fidel y se podría decir eran de su riñón, el actual presidente de Cuba, Raúl Castro, decidió reemplazar a una buena parte de su gabinete, entre ellos, dos funcionarios que ocupaban cargos importantísimos: Felipe Pérez Roque y Carlos Lage, canciller y secretario del Consejo de Ministros, respectivamente y que como bien dijimos eran hombres de Fidel.

Según se informó oficialmente estas destituciones tienen una razón de reorganización y reestructuración que se llevarán a cabo en algunas carteras ministeriales, aunque claro, no deja de ser llamativo y dar lugar a las suspicacias, que por ejemplo, algunos de los hombres del riñón de Raúl Castro, como es el caso de Rodrigo Malmierca, flamante designado como titular del Ministerio de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, luego de estos cambios, alcancen una mejor y lograda posición. Cada maestrito con su librito, cada presidentecito con sus aliaditos.

Foto: Clarín