egip.jpgA pesar de los concretos esfuerzos que el gobierno egipcio viene destinando para lograr la paz entre los distintos sectores religiosos, lamentablemente, no siempre todos tiran para el mismo lado y más si la estupidez humana se ha apoderado de ellos como parece ser el caso del Sindicato de Médicos egipcio, bajo el mando de los Hermanos Musulmanes, que increíblemente decidió prohibir el trasplante de órganos entre cristianos y musulmanes.

Según confirmó el director del sindicato, Hamdi El Sayed, el objetivo de la sectaria decisión es evitar que se produzca un aprovechamiento de los más ricos sobre los más pobres que de lugar a la compra y el tráfico de órganos y el consiguiente enfrentamiento entre ambas comunidades religiosas si esto se produjese.

Pero además de la natural desunión a la cual se seguirá contribuyendo con esta medida, yo creo que lo más grave y condenable radica en la reducción de las posibilidades de vida, que ahora, a partir de esto, tendrá la población egipcia sin distinción de su credo y de su condición monetaria.

Por suerte, también como a mí, la nueva normativa causó una importantísima resistencia tanto en la Iglesia católica como en las mezquitas, quienes consideran que esto puede ser el puntapié de otras prohibiciones, como por ejemplo que un médico se niegue a atender a un paciente porque no profesa su misma religión, entre otras cosas terribles.

En tanto, la Unión Egipcia para los Derechos Humanos (UEDH) presentó inmediatamente una denuncia contra el Sindicato por su nueva medida de claro carácter discriminatorio y violatorio de los derechos humanos y de la constitución. Ojalá que la justicia egipcia se saque la venda y pueda obligar a que se de marcha atrás.

Foto: Clarín