Como era de esperarse y fácil de imaginar también, la victoria de Barack Obama en Estados Unidos viene dominando las crónicas políticas de los diarios de todo el mundo desde el pasado martes, porque sin dudas fue el tema de la semana y hasta me arriesgo a decir que será el tema del mes, del año, en tanto y más allá de la inconmensurable cantidad de editoriales y análisis políticos que se hicieron sobre el futuro gobierno que hará el demócrata, el tema de su origen racial también ocupó un destacadísimo lugar, casi a la par se podría decir del de las apreciaciones exclusivamente políticas, aunque claro, entre ellas se pudieron escuchar algunas muy afortunadas y otras, bueh, que sería mejor no haberlas tenido que escuchar jamás.

Entre aquellas que celebro se encuentra la del presidente de la Conferencia Episcopal norteamericana, el arzobispo de Atlanta Wilton Gregory, el primer religioso negro en ocupar tan alto cargo eclesiástico, quien obviamente expresó su satisfacción por el triunfo de Obama, considerando que es un paso importantísimo para dejar atrás aquellos tiempos de discriminación y persecución contra los negros y aún más hasta deslizó que la iglesia ya está en condiciones de poder elegir un papa negro y quien sabe, capaz, el triunfo de Obama anima a varios y en poco tiempo el Vaticano contaría con el primer papa negro de la historia, eso sí que sería histórico.

Pero claro, siempre aparece algún comentario desubicado y sin lugar a dudas si existiese el premio al comentario más bochornoso y xenófobo, ese se lo llevaría de cajón el premier italiano Silvio Berlusconi, ultra defensor y amiguísimo del presidente saliente George W., quien creyéndose muy gracioso y piola, cuando se le preguntó su opinión respecto del flamante presidente electo, dijo muy irónicamente de Obama que era bello, joven y bronceado, en una nueva muestra más de la xenofobia que lo caracteriza. No comments at all, mejor…

Foto: El País