senderoMayormente, los museos, cualesquiera sean sus metiers, son instituciones públicas o privadas que se dedican a adquirir, conservar y exponer colecciones de arte, científicas, o de algún personaje o entidad particular que se haya destacado por alguna labor, entre otras, las cuales pueden ser admiradas libremente porque están puestas al servicio de la comunidad para que esta las utilice, ya sea con fines de estudio, educación o tan solo por el disfrute que tal o cual colección le reporta, pero eso sí, siempre, toda colección que exhibe un museo debe ostentar un altísimo valor cultural.

En tanto, en el curioso caso de “El Museo de la Revolución”, tal como lo bautizó su muso inspirador, Abimael Guzmán, líder de Sendero Luminoso, la organización terrorista Peruana de tendencia maoísta, que entre los años 1980 y 1992 rompió la tranquilidad de la sociedad con asesinatos y sangrientos enfrentamientos al querer imponer su ideología comunista ultra radical ,y que se encuentra ubicado en el tercer piso de la Dirección Contraterrorista Peruana, en la ciudad de Lima, hay poco valor cultural para destacar y enseñar, aunque eso sí polémica sobra…

Porque en el mencionado espacio funciona uno de los “museos” más raros del mundo. En primera instancia no resulta algo muy ordinario que sea la policía peruana la responsable de su creación y sostenimiento y por otro lado, son los diferentes objetos que se exhiben los que causan la sorpresa y en muchos otros también, la indignación, ya que no hay nada que destacar de esta nefasta y peligrosa agrupación terrorista que perpetró las más increíbles crueldades sobre el pueblo peruano.

Y lo que más furia parece ha causado es que ni siquiera resulta ser un lugar que apela a la memoria o al homenaje de las víctimas, sino todo lo contrario, lo que allí exhiben las vitrinas son objetos personales, entre ellos, alfombras, bandejas de té, medallas, lentes y medicamentos de su mentor Abimael Guzmán, quien permanece detenido desde el año 1992.

Pero ojo que no se trata de alfombras de lana de estilo Luis XV o algún otro estilo “inocente” que a cualquier paqueta le gustaría tener en el living de su casa, sino que se trata de alfombras que reproducen diferentes consignas de enfrentamientos, con escenas altamente violentas.

Todos estos objetos fueron decomisados en una almacén en oportunidad de la detención de Guzmán hace ya 17 años y hoy la mencionada Dirección Contraterrorista decidió que era tiempo de exhibirlos como un orgullo ¿?
Sobre gustos y ahora parece sobre orgullos, no hay nada escrito…

Foto: EFE