igle1.jpgPor estas horas, la iglesia italiana, afronta un vendaval de críticas tras la inexplicable decisión del obispo de la localidad de Viterbo, situada a 100 km. de Roma, Lorenzo Chiarinelli, quien basándose en el Código Canónico impidió que se llevara a cabo la boda entre un joven de 26 años parapléjico y su novia, por la imposibilidad de procreación a futuro que tendrá la pareja.

Al novio, quien protagonizó un gravísimo accidente automovilístico hace dos meses que lo dejó paralizado de sus dos piernas, le faltaba un mes aproximadamente para casarse, en tanto y a pesar de ello, decidió junto a su pareja seguir adelante con la boda, pero el párroco del pueblo, ante la consulta de los jóvenes, argumentó tener antes que consultarlo con la curia local y ahí apareció Chiarinelli en escena, quien en una medida absolutamente reprochable por lo poco humana y compasiva, le prohibió a esta joven pareja continuar con los planes de casamiento.

Más allá de lo que imponen las normas, porque la prohibición existe en el Código, eso está claro, lo que no puede creerse en este caso, que la Iglesia, ante una situación de este tipo, en la cual dos personas a pesar del terrible drama que viven, deciden seguir adelante con su unión en nombre del amor y apuestan a eso, la iglesia que debería unir más que segregar, se niega a casarlos.
Una locura. ¿No promovían eso de estar juntos tanto en la salud como en la enfermedad?

Foto: Puerta de Tierra