oba1Una vez pasadas las curiosidades inherentes a su asunción, las emociones propias y ajenas de ver a un ciudadano de origen afroamericano asumiendo el máximo cargo ejecutivo de una de las naciones que más los habían castigado, reprimido y hasta bastardeado, era momento de ver el primer acto de humanidad y grandeza y porque no también, demostrar ante la mirada de miles y miles de personas la voluntad política de cambio de la cual tanto se habló durante la campaña, siendo el caballito de batalla más trajinado y trillado de todos los que utilizó y la verdad, que quieren que les diga, yo no creí que esa primera y determinante política llegaría tan rápido, a tan solo 48 horas casi de su asunción como presidente de los Estados Unidos, pero llegó y realmente es digna de celebración.

Porque para marcar la primera gran diferencia con su antecesor, el republicano George W. Bush, quien a pesar de las críticas e incluso unos días antes de dejar el cargo seguía defendiendo los métodos de tortura como el submarino amarillo para interrogar a los sospechosos de terrorismo, el flamante mandatario norteamericano, Barack Obama firmó un decreto que no solamente dispone el cierre definitivo de una de las cárceles más duras del mundo, como lo es la de Guantánamo, sino que además determinó la prohibición de la tortura en cualquiera de sus conocidas manifestaciones.

En menos de un año, la prisión que funciona en Cuba dejará de existir y a sus 245 presos se les aplicará la convención de Ginebra. También se eliminarán las cárceles clandestinas dispuestas por la CIA, aunque en este punto, las mismas y a diferencia de Guantánamo, podrían reabrirse en caso de emergencia nacional.

Realmente y como nos muestra la fotografía que acompaña esta reseña, el nuevo presidente norteamericano, con este punto final que le pone a los abusos y a las violaciones de los derechos humanos que se venían practicando sistemáticamente durante la administración Bush, se merece varios aplausos.

Foto: Clarin