jihad janeCasi como un estigma las rubias van desde hace tiempo por la vida llevando sobre sus espaldas la creencia popular que sentencia, sin mirar a quien ni atender cada caso en particular, que todas las rubias son tontas y frívolas.
En tanto, por estos días a esta “cruz” que llevan las rubias y que por cierto ante la nueva resulta quedar como una cuestión bastante infantil, se le ha sumado otra aún peor: rubia = terrorista…

El promocionado e inquietante caso de “Jihad Jane”, una residente de Pennsylvania de 46 años, rubia, de ojos claros, ama de casa como cualquier otra, que con enorme devoción cuidaba a su padre enfermo y aparentemente en la vereda de enfrente del terrorismo, indefectiblemente encendió la mecha de alerta en los Estados Unidos y descubrió la creciente tendencia en el país de mujeres solas, divorciadas que ante la monotonía de sus vidas, los fracasos sentimentales deciden volcarse a la organización y reclutamiento terrorista a través de internet.

Sus vecinos la conocen como Colleen LaRose, sin embargo, en Internet era Jihad Jane, una auténtica vengadora del Islam que en el último tiempo dedicó su vida a reclutar terroristas con el propósito de asesinar al caricaturista sueco Lars Vilks, quien recientemente dibujó una caricatura de Mahoma con cuerpo de mascota doméstica.
Tras enfrentar diversos cargos en Filadelfia, entre ellos el mencionado, Jihad Jane fue acusada por la fiscalía interviniente de respaldar acciones terroristas.

Y la preocupación no tardó en aparecer, no solamente por el caso de Jihad Jane, sino por la aparición de otro caso más, el de Jamie Paulin-Ramírez, también muy similar al de Jane y en el que nuevamente se repiten los patrones: rubia, de ojos claros, ciudadana norteamericana sin ningún lazo familiar con el Medio Oriente y terrorista.

Buena parte de las autoridades políticas del país consideran que los casos de Jamie y de Colleen no son los únicos y que son tan solo la punta de un conflicto que amenaza ciertamente la paz y el bienestar de la Nación, principalmente porque ahora el enemigo parece estar más cerca y con una apariencia totalmente diferente a la estereotipada, lo cual obviamente hace mucho más difícil su detección temprana.

Foto: AFP