Una nueva “mano de Dios” enfrenta a franceses e irlandeses
El hecho tenía que pasar a la posteridad como una noticia, una crónica más, estrictamente vinculada al mundo del deporte, sin embargo, el escándalo despertado por un gol mal cobrado por el árbitro que incluyó la intervención de dirigentes políticos de alto mando y rango, hizo que el partido de fútbol que disputaron los seleccionados de Francia e Irlanda, en el marco de la instancia del Repechaje por las Eliminatorias para el Mundial de Sudáfrica que se disputará el año próximo, se convirtiese en una auténtica cuestión de estado, tanto en las naciones protagonistas y también en el resto del mundo que siguió y sigue atento los coletazos que el tema sigue produciendo, allá, acá y más allá…
El pasado miércoles las mencionadas selecciones disputaron el partido de vuelta por el repechaje para definir cual de las dos iba al mundial y cual lo vería desde el sillón de casa. El resultado final fue un empate en uno que habilitó la clasificación de Francia y condenó a Irlanda a esperar, por lo menos cuatro años, para participar en la competencia de fútbol más importante del mundo. Pero lo que debería haber sido una simple eliminación deportiva, con la correspondiente tristeza claro, pero evento deportivo al fin, se transformó casi, casi en una disputa internacional, con mucha agresión verbal de por medio, porque los irlandeses se sintieron robados, luego que el árbitro del encuentro, el sueco Martin Hansson, convalidase el gol del francés Williams Gallas, el cual, en la inmediata jugada previa había observado la mano y el brazo de otro francés, Thierry Henry, sobre el balón, algo totalmente prohibido en el reglamento de fútbol y que de haber sido vista y sancionada por el árbitro hubiese desembocado en la anulación del gol de Francia. Obviamente, nada de esto último ocurrió, Hansson convalidó el gol y flor de polémica que se armó…
Desde los jugadores, pasando por los hinchas y ciudadanos irlandeses hasta el mismísimo primer ministro irlandés, Brian Cowen, que le dio al hecho la entidad de cuestión de estado, reclamaron a la FIFA que el partido vuelva a jugarse, incluso Bowen prometió tratar muy especialmente el tema con su par francés Nicolás Sarkozy. Por su lado, la FIFA ya confirmó que el partido no se jugará de nuevo, aumentando todavía más la tensión y anticipando una rivalidad que difícilmente se olvide en el corto plazo.
Inevitablemente la situación me hizo recordar a una situación muy similar que vivieron los seleccionados de Argentina e Inglaterra en el Mundial de México 1986, cuando Diego Maradona, por ese entonces el mejor jugador del mundo, anotó con su mano uno de los dos goles del triunfo, que le permitieron la clasificación a la Argentina y decidieron la eliminación directa de Inglaterra. Como es sabido, la famosa “mano de dios” aún hoy sigue siendo un motivo de disputa y encono cada vez que se produce el encuentro entre los dos seleccionados e incluso cuando se lleva a cabo cualquier otro tipo de lazo entre ambas naciones, es raro que la cuestión no aparezca y opaque la circunstancia.
Por supuesto no está para nada bien que alguien gane haciendo trampa, pero tampoco me parece aconsejable y responsable que los dirigentes políticos se entrometan en un ámbito que está vinculado al entretenimiento y a la recreación, porque le imprimen ribetes políticos que la cosa no debería tener y que podrían ser muy perjudiciales a la hora de la sana convivencia futura de ambas naciones.
Foto: AFP
Florencia el 20 de Noviembre de 2009
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