Dividir a dos naciones con un muro es querer creer que la tierra no es de todos, dividir a dos naciones con un muro es pensar que no todos son iguales para trasladarse, dividir a dos naciones con un muro es considerar que no debemos mirarnos a la cara para ver que las desigualdades que nos dividen las generan unos y no otros.

Pueden poner ladrillo tras ladrillo, pueden levantar la pared más alta para sentirse seguros, pero no podrán jamás desligarse de la vergüenza de haber cometido tal abuso.

Los pueblos de ambas fronteras reclaman que la ridícula construcción de una pared que separe a Estados Unidos de México no se concluya. Los alcaldes de varias ciudades norteamericanas, entre las cuales se encuentran Mission, Brownsville, Eagle Pass y El Paso, decidieron hacer un acto el miércoles pasado para oponerse a la edificación de esta valla. El alcalde de McAllen, Richard F. Cortez explicó ante la multitud que el 75 % de su país también está en contra de esta edificación.

Pero parece que en Estados Unidos determinadas minorías si tienen voz. Es por eso que las políticas para inmigrantes que se votas y se aprueban solo incluyen el aumento de seguridad en las zonas fronterizas y las partidas presupuestarias para la construcción antes de fin de año del muro de la vergüenza.