Murió el ex presidente argentino Raúl Alfonsín
Aunque la imagen de miles y miles de personas congregadas en la Plaza de los dos Congresos de Argentina, agitando cientos de banderas con los colores que representan a su Nación, unidas tanto por la emoción como por el llanto y vivando a un dirigente político, parecía más la postal de cualquier otro país que el de la mismísima Argentina, que hasta las 20:28 horas del día 31 de Marzo, un minuto antes del fallecimiento del ex presidente Raúl Alfonsín, el primer mandatario elegido por el voto popular y que le devolvió la democracia al país luego de siete años de terror dominados por un gobierno de facto, estaba más que nada dominada por la crispación, el desencuentro, las peleas, la desunión y la fractura, entre otros ánimos.
A pesar que casi nadie, ni siquiera el más agudo futurólogo, observador y conocedor de las voluntades y pasiones populares, a veces tan dependientes de las improntas y de la imprevisibilidad, por ello tan difíciles de predecir, como bien nos prueba este caso, se podría haber imaginado o trazado ese escenario de comunión, ni incluso el mismo Alfonsín, estoy segura, en el mejor de sus sueños finales se hubiese imaginado una despedida así, con tanto amor y fervor popular por despedir y honrar su figura, peeero, sorpresivamente lo consiguió.
Porque no nos engañemos ni engañemos ahora y queramos ser más papistas que el Papa, si bien el cariño y el amor que la gente demostró en estos últimos días por el, primero en la puerta de la casa del ex presidente, luego en el Congreso Nacional donde se lo veló y finalmente en el tradicional cementerio de la Recoleta donde fueron inhumados sus restos, fue de lo más espontáneo y no estuvo motivado por ningún combo pancho y coca, chori y coca, pergeñado por la mente de algún inescrupuloso puntero político, los últimos años de Alfonsín no fueron de lo más armoniosos en cuanto al feedback con la gente. Algunas fallidas decisiones que tomó y la decadencia en la cual ingresó su tan querido Partido Radical contribuyeron ciertamente a ello.
Entonces, luego de romperme y romperme la cabeza para tratar de entender este fenómeno de magnífica muestra de amor que se dio en la Argentina en los últimos días, pude llegar a dos conclusiones que creo yo se alinearon y desembocaron en el escenario que al comienzo les describía.
Por un lado, porque Raúl Alfonsín representó una época, un momento histórico como fue el regreso a la democracia y esto, justamente en una sociedad tan mal herida por la falta de justicia, como es el caso de la Argentina, sin dudas, le pegó fuerte a más de uno y por último, aunque no debería ser así, porque se supone que debería ser el comportamiento a observar por cualquier político, que Alfonsín, llegó, pasó y se fue de la política y de las esferas más altas de esta de la misma manera en la cual llegó: defendiendo las mismas ideas, sin cambiar de partido político como de calzoncillo y con la misma austeridad de siempre, algo que lamentablemente no es moneda corriente dentro de la política Argentina, es que una más adulta que nunca sociedad argentina le devolvió gentilezas y le dio el adiós que un hombre sumamente importante políticamente, con equivocaciones, pero ante todo íntegro, merecía.
Foto: Clarín
Florencia el 3 de Abril de 2009
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