miss-universo.jpgLa verdad que es triste que la belleza femenina sea producida en masa conjuntamente con la muñeca Barbie. Nuevamente año, tras años, dicen “festejar” y elegir a la mujer más hermosa, pero que alguien me diga si no parecían salidas todas del mismo molde.

Que poco tiene para mostrar nuestro planeta si ésas mujeres representan “la belleza”. Les podemos cambiar el color de pelo, el color de ojos, el color de piel, dos centímetros más, dos centímetros menos, y siguen siendo todas iguales.

Es como una gigantesca fábrica de muñecas. Pero a no dejarse engañar, ese superficial mundo inflado con luces y cámaras mueve millones, en función de la venta de estereotipos.

Más de un millón de dólares se invirtieron en la nueva reina de origen japonés. Más de 120 millones obtuvo México, de ganancia por ser sede de este certamen. Más de mil millones de personas vieron la ceremonia. Y muchos miles de millones fueron al bolsillo de la organización del evento, propiedad del megamagnate Donald Trump.

Ésta es una ceremonia que celebra a la mujer no como sujeto, sino como objeto, que transforma la belleza femenina en “una cosa”. Es un espectáculo que denigra a las mujeres y que sólo vende estereotipos para mantener intereses propios.

Foto: El Porvenir