20070508010817-nicolas-sarkozy.jpgFinalmente la arriesgada maniobra del presidente francés Nicolás Sarkozy de enviar una misión humanitaria a Colombia con el objetivo de presionar a la guerrilla para que libere a la rehén Ingrid Betancourt, fracasó y el avión Falcon 50, equipado médicamente y estacionado en el aeropuerto militar de Bogotá, encendió su marcha, pero no con dirección a la selva como hubiese sido el sueño de Sarkozy, quien tomó el caso de la dirigente franco-colombiana como su principal lucha internacional, sino que emprendió el regreso a casa con las manos vacías, provocando un nuevo traspié en el camino del mandatario francés y la desilusión para todos aquellos que creímos posible algún sentimiento de piedad de parte de estos criminales.

A través de un comunicado que se difundió por el sitio web de la Agencia Bolivariana de Prensa, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) anunciaron que no liberarían a Betancourt ni a otros rehenes sino es través de una concertación previa.
Un claro y definitivo mensaje que terminó con las esperanzas colombianas, francesas y de los familiares de Betancourt.

Luego de oír las duras declaraciones de la guerrilla, la cancillería francesa decidió retirar su avión de suelo colombiano.

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