israel_gay_pride_day.gif
El porcentaje fue un manifestante, cada dos agentes de policías, interesante proporción sobre todo porque era una marcha pacífica. Más de 3.000 personas desfilaron en el día del Orgullo Gay en la ciudad de Jerusalén.

Este evento solo puede verse como un gran logro; luego de amenazas y persecuciones la marcha fue una fiesta para los que se hicieron presentes. Pero no todos profesaban alegría, por el contrario, la comunidad judía ortodoxa mostró su descontento frente a la manifestación y grupos de creyentes fueron detenidos por ocasionar disturbios.

Tristes comentarios se escuchaban en las calles de la ciudad Santa, algunos residentes consideraron que la marcha contamina sus hogares, otros más homofóbicos expresaron su opinión de la homosexualidad como antinatural y otros intentaron atacar la marcha con piedras o inclusive con bombas caseras.

Los organizadores del desfile en cambio explicaron que su intención solamente fue pedir que en Jerusalén como hay lugar para cada religión, también lo haya para los homosexuales. Es por eso que se observaron en infinidad de coloridos carteles frases como “Sí al amor y no a la discriminación” y “Jerusalén es la casa de todos”.

Con este nuevo ejemplo de homofobia podemos ver que estamos muy lejos de lograr un mundo para todos, en donde las diferencias que Dios nos dio no sean razones para “matar”, excluir, discriminar, sino simplemente una razón más para respetar.

Foto: Besos Prohibidos