chofer_paparazzi.jpgAyer se escucharon varios resoplidos de alivio desde el Palacio de Buckingham, tras conocerse la decisión de un tribunal británico de desestimar la teoría de una conspiración para asesinar a Lady Di, resolviendo que lo que llevó a la muerte a la princesa del pueblo junto con su novio, el empresario Dodi Al Fayed, fue primero la negligencia del chofer Henri Paul, quien manejaba el vehículo en el que paseaban por la ciudad de París y en segundo lugar, los paparazzis, que acechaban a la pareja durante ese recorrido, en el que finalmente encontraron la muerte, el 31 de Agosto de 1997.

De esta manera, la justicia británica, con una mayoría de nueve votos a favor y dos en contra echó por tierra las elucubraciones del padre de Fayed, Mohamed Al Fayed, quien acusó al duque de Edimburgo, esposo de la Reina Isabel II, de ser el autor intelectual y a los servicios secretos británicos de concretar la muerte de su hijo y su novia.

Es más, el jurado, en su sentencia, repartió culpas y no fue para nada benevolente con las víctimas, además de los periodistas y del chofer, que se comprobó manejaba ebrio a una velocidad altísima, también se ocupó de señalar que tanto la princesa como su pareja, no llevaban puesto el cinturón de seguridad.

La familia real expresó su conformidad apenas conocido el fallo, sin embargo Fayed sigue insistiendo con la muerte por encargo.

Foto: AP