iran.jpgNo son buenas nuevas las que lamentablemente nos llegan por estos días desde Irán.
En una nueva demostración de la poco tolerancia que caracteriza al gobierno iraní, hace unas semanas fuimos testigos de cómo amenazantemente lanzaron unos misíles para demostrarle su poderío nuclear a Israel y Estados Unidos que los habían desafiado, se conoció que en lo que va del año, 100 personas, ya fueron ejecutadas en la horca.

Una cultura que por supuesto no apuesta por la regeneración del ser humano que se equivocó, como toda sociedad adulta sí lo hace, envió a la horca a 30 presos en la prisión de Evin, en la capital iraní, los cuales en su mayoría ya contaban con una buena cartera de antecedentes en el tráfico y la distribución de drogas.

Lo más increíble y alarmante no es solamente que esta práctica arcaica y medieval siga existiendo, sino que si profundizamos en su rígida reglamentación, nos encontramos con casos como que usar mal el velo islámico, hacerse un peinado que parezca occidental, vender ropa corta o con transparencias, la homosexualidad y el adulterio también son situaciones plausibles de llevar a algún iraní a la horca por ser consideradas por el Islam acciones inmorales que corrompen la tierra.

Que quede claro que de ninguna manera esto es una apología del delito, por el contrario, aquel que transgrede una norma, como en este caso de aquellos que contaminan el mundo vendiendo drogas, deben cumplir una condena por ello, pero la vida, en tiempos en que hemos evolucionado en tantas cosas, no debería ser el precio que se paga por ello.

Foto: Cosadelsibao