papaTal como sucede con cualquier mandatario destacado del mundo, cuando el Papa, la máxima autoridad de la Iglesia Católica, habla y no se refiere a la aparición de una Nueva Encíclica, o se refiere a alguna otra cuestión que únicamente tiene injerencia e importancia únicamente dentro de la institución que representa o expresa su enojo ante una concreta situación que contradice los preceptos eclesiásticos, sino que toma partido y sienta una postura bien definida respecto de algún tema candente y trascendente para el futuro de la humanidad, ciertamente, se paran las rotativas y el resto del mundo en pleno, independientemente de las creencias religiosas que ostenten, judíos, musulmanes, católicos, entre otros, lo miran y lo escuchan con más atención que la de costumbre.

Porque durante la multitudinaria misa que presidió en Tierra Santa, donde se encuentra de visita oficial, más precisamente en un anfiteatro naturalmente erigido sobre la ladera del Monte del Precipicio en el cual según cuenta la Biblia Jesús casi es arrojado al vacío por una muchedumbre de judíos furiosos, el actual Papa Benedicto XVI pidió tanto a los fieles de la institución que representa en el mundo, como a los judíos y musulmanes que rechacen totalmente cualquier tipo de prejuicio u odio porque esto no hará más que seguir dividiendo y destruyendo el mundo y los instó a que se pongan manos a la obra para construir una convivencia en la cual prime y reine la paz por sobre todas las cosas.

Pero además de las palabras hubo hechos, como siempre se pide y más tarde, en otro encuentro, el pontífice unió sus manos a las de un Rabino, un Imán y otros jefes religiosos de la región, confirmando con gestos su prédica.

Si bien en muchas ocasiones lo hemos dejado expuesto más que claramente acá en Periodismo en la Red cuando no hemos compartido tal o cual disposición o pensamiento de la Iglesia católica, nobleza obliga destacar y estar cuando lo que se propone es un estado de cosas que suma a la unión de todos los que componemos este mundo y mucho más en momentos tan difíciles como este en el cual aspectos determinantes como la economía y la salud, tan determinantes a la hora de definir el desarrollo y el crecimiento de una Nación, se encuentran tan diezmados como consecuencia de la crisis económica y de las enfermedades que afectan al mundo. Así que desde este humilde lugar nos sumamos a ese pedido y felicitamos al Papa porque realmente así es como queremos que nos represente en el mundo.