Sin lugar a dudas desde que Fidel Castro cedió su lugar político a favor de su hermano Raúl, en Cuba, las cosas comenzaron a cambiar en casi todos los niveles. Si bien el cambio de mando no produjo un cambio político y económico formal, en la isla del Caribe, comenzaron a ser cada vez más concretas y frecuentes las señales de liberación y la intención de ir incorporando de a poco diversas situaciones vinculadas a la política y a la economía, ajenas hasta el momento pero que en la mayoría de los países democráticos son un hecho contante y sonante desde hace largo tiempo…

Hace un par de meses atrás, dábamos cuenta en Periodismo en la Red de dos medidas económicas que dejaban entrever la mencionada apertura cubana. Por un lado, la inédita posibilidad que tendrían los cubanos de comprar y vender sus inmuebles sin la tradicional intervención del estado cubano y de transferirle sus viviendas de manera gratuita a familiares o copropietarios, en el caso de aquellos que abandonasen el país. Y por otro lado, hace un tiempo un poco más extenso, también habíamos comentado la medida que liberaba la compra de productos electrónicos y de electrodomésticos; así, cualquier cubano, aunque no fuese funcionario o extranjero, podía por fin comprar una computadora, un DVD o cualquier otro productos electrónico de su interés.

En tanto, por estas horas, vuelve a llamar la atención otra nueva medida, en este caso vinculada a la política de gestión, pero que guarda coincidencias con las anteriores respecto del objetivo de Cuba de democratizarse cada vez más… Entonces, mañana, en una inédita reunión, el Partido Comunista Cubano analizará una enorme cantidad de propuestas tendientes a modernizar la vieja política social y económica de la isla, entre las que sin dudas destacan: la limitación de tiempo en diez años para ocupar cargos públicos, incluyéndose el de Presidente del gobierno y el de Secretario del Partido Comunista y la separación de las acciones de gobierno respecto de la dirección del Partido Comunista.

El histórico encuentro del Congreso por supuesto pasará a la historia por la implicancia y relevancia de los temas a tratar y realmente debe ser un motivo de celebración para propios y ajenos, ya que finalmente el gobierno de Cuba parece ir comprendiendo que el cerrado rumbo económico y político que llevó hasta ahora no hacía más que aislar y empobrecer a su pueblo, en lugar de ir en detrimento de la hegemonía capitalista, su gran rival de todos los tiempos.

Foto: Clarín