Parece mentira y porque no también increíble que mientras una buena porción de la población mundial está pensando con que delicias deleitará su estómago, el de sus familiares y amigos en las fiestas de fin de año que se avecinan en dos semanas, hay otra importante parte de la humanidad que puebla este rico, bello, pero no por eso a veces también descuidado y vapuleado planeta, que no tendrá siquiera la chance y la preocupación de decidir si comerá pavita, lechón, cordero o un buen trozo de carne vacuna y no porque los precios que muchas veces a esta altura del año se van inevitablemente para arriba por la creciente demanda por un lado y la viveza de algunos comerciantes por el otro, sino porque lamentablemente no vienen teniendo la posibilidad de alimentarse desde mucho tiempo antes.
Es que según dio a conocer la Organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación (FAO) a través de su tradicional informe anual, el hambre en el mundo entero durante este año 2008 trepó a la increíble cifra de 963 millones de personas que lo padecieron y padecen día a día, minuto a minuto y segundo a segundo.

La desmedida alza de los precios de los alimentos, la falta de acceso a las tierras de cultivo, créditos y el trabajo son los principales factores a los cuales la FAO responsabiliza por esta crítica situación mundial.

En tanto y esto sí es lo más alarmante y que no puede pasar desapercibido ante los ojos de los cuatro o cinco poderosos de siempre que dirigen los destinos del mundo, es que esta cifra irá in crescendo, ya que no solamente del año anterior a este se incrementó en 40 millones la cifra en vez de descender, sino que además el futuro no aparece para nada promisorio ni esperanzador si tenemos en cuenta la tremenda crisis que está atravesando la economía mundial y que amenaza con convertirse en la recesión más importante que le toca atravesar al mundo en mucho tiempo.

Ahora sí y con estos números que la verdad sacan un poco las ganas de levantar la copa y hacer chin chin el 31 a la noche, no creen que ya va siendo la hora de repartir mejor las riquezas.

Foto: Olganza