La presidenta de la argentina, Cristina Kirchner, asumió el cargo el pasado 10 Diciembre en medio de una fiesta y un apoyo popular realmente envidiable por muchos adversarios.
Aunque no logró triunfar en la capital del país, la buena elección que realizó en distritos clave como el conurbano bonaerense, no hizo más que reafirmar y renovar el voto de confianza que el pueblo argentino depositó en el modelo Kirchnerista, que su marido instaló y ella por supuesto se destinaría a perfeccionar.

Sin embargo, en las últimas semanas, la imagen de la mandataria argentina ha experimentado una estrepitosa caída según dos encuestadoras argentinas, Poliarquía y Management & Fit, quienes coincidieron en señalar que la imagen de la presidenta cayó 10 puntos respecto de un mes atrás (cuando la inflación comenzó a hacerse carne en los bolsillos argentinos) y más de 20 si la distancia es dos meses atrás (coincidiendo con el comienzo del conflicto con el campo argentino).

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Entonces, está claro, no hay que usar muchas neuronas, el sentido común nos indica que la poca afección al diálogo, la soberbia de no saber decir me equivoqué o mentí sobre la confección de los índices de inflación y el conflicto con el sector agropecuario, han sido los factores determinantes de esta ruptura del romance entre Cristina y la gente. Y cuando se rompe algo…

Foto: El Nacional