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La furia de los vientos y las tormentas caerá con más fuerza si no se aplican a nivel mundial y regional políticas medio ambientales para la protección de los ecosistemas. En el último siglo se han visto las consecuencias directas de la contaminación constante realizada por el ser humano. Los cambios en el clima afectan a todas las regiones del planeta y cada vez con más potencia vemos sus efectos.

Asia con la fuerza de sus monzones está, al igual que el norte de Europa, pasada por agua. El sur del viejo continente se quema por las extremas temperaturas y el Mediterráneo amenaza con conocer los ciclones y las tormentas tropicales. Los polos y los glaciares se derriten e infinidades de especies desaparecen todos los años. Hasta el océano Atlántico sufre cada vez con más frecuencia la fuerza destructiva de los huracanes.

El Centro Nacional de Investigaciones Atmosféricas (NCAR) y el Instituto Tecnológico de Georgia informaron que según los índices relevados los ciclones propios de la región del océano Atlántico se han multiplicado en los últimos 100 años. Según las investigaciones realizadas por ambos centros, el acrecentamiento de los huracanes está directamente relacionado con el aumento de las temperaturas ambientales tanto terrestres como submarinas que son consecuencias de los cambios climáticos. De está manera quedó registrado el siglo XX como un periodo con depresiones tropicales por encima de la media. Ahora habrá que esperar lo que sucede este nuevo siglo.

Foto: EFE