prision.jpgDefinitivamente, Estados Unidos y su presidente George W. Bush (que ya entró en tiempo de descuento, por suerte) están decididos a continuar la lucha contra el terrorismo en lo que le queda de mandato, cueste lo que cueste y aún yendo en contra de la legislación internacional.

Ya conocimos de que es capaz el señor Bush con la matanza que llevó a cabo en Irak, que le costó la vida a miles de iraquíes inocentes y como nos enterábamos hace poco, a nada más y nada menos que cuatro mil compatriotas suyos, soldados estadounidenses, que murieron en el frente defendiendo un capricho del mandatario norteamericano.

En este marco del TODO VALE, es que el gobierno de Bush, autoriza a agentes de la CIA a utilizar, en caso de ser necesario, procedimientos de tortura en los interrogatorios a aquellas personas sospechadas de terroristas o de colaborar con el terrorismo internacional.

Pero aunque esto esté estrictamente vedado por la legislación internacional, el Departamento de Justicia norteamericano, argumentó, ante algunos congresistas, en un intercambio epistolar que luego fue publicado en los principales diarios locales y así fue que nos enteramos, que la Convención de Ginebra que trata sobre prisioneros de guerra no tendrá vigencia en caso de sospechosos de terrorismo, para las agencias de inteligencia del estado, dando vía libre a la tortura.

Una vez más, el señor Bush se erige como mandamás del mundo, decidiendo quien vive, quien muere, quien será torturado. Ya va siendo hora que la comunidad internacional se despierte y le ponga un límite, aunque haya intereses económicos de por medio.

Foto: Clarín