A pesar de las advertencias de varias ONGs internacionales y de organismos que luchan contra la discriminación, como Amnistía Internacional y la Liga Antidifamación, el gobierno italiano, sigue firme en la concreción del plan que pretende obtener un exhaustivo y preciso control sobre los campamentos gitanos.

Para ello, el Consejo de Ministros, estará aprobando hoy, poderes especiales a los prefectos, que son delegados del gobierno, para avanzar en la que sería la primer medida de esta “razzia” contra la etnia gitana y que consistirá en ir asentamiento por asentamiento identificándolos y obtener así un número preciso de cuántos se agrupan en estos.

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El gobierno de Berlusconi, decidido a responder a una de las principales demandas de los ciudadanos, que es la inmigración ilegal y el aumento de la tasa de criminalidad, decidió tirar toda la carne al asador y las primeras víctimas resultaron ser los gitanos, quienes ahora más que nunca deberán afrontar una realidad de exclusión.

En tanto, del lado gitano, aseguran que esto es una excusa que desembocará en el real propósito del gobierno, que es la expulsión en masa de esta etnia.

Es digno de aplaudir el compromiso que el nuevo gobierno italiano ha asumido respecto de enfrentar a fondo el tema de la inseguridad, sin embargo, hacerlo a costa de seguir infligiéndole más problemas a una minoría que no cuenta casi ni con voz ni voto, es una locura y una equivocación.

Foto: El País