Una empresa portuguesa instalará otra papelera en Uruguay
Las crónicas dicen que una nueva papelera se instalará en el Uruguay y el sentido común, entonces, nos dice también, que una nueva polémica está a punto de avecinarse a propósito de esto.

Es sabido ya por todos, argentinos, uruguayos y hasta por la comunidad internacional, porque recordemos que el tema viajó por el mundo, llegando a tener la mediación de España incluso, las denuncias por contaminación y las contingencias, como cortes de ruta, que le siguieron a la instalación de la pastera finlandesa Botnia en la localidad uruguaya de Fray Bentos. Es más, los conflictos entre los asambleístas y ambientalistas argentinos con el gobierno uruguayo, fueron ampliamente seguidos aquí en periodismo en la Red, casi a modo de novelón episódico.
Y aunque la pastera que planea instalar la empresa portuguesa Portucel en Laguna Merín, una localidad ubicada a 420 km. de la capital Montevideo y lindante a la frontera con Brasil, esta vez no implique compartir la vecindad con Argentina, donde la herida de Botnia todavía sigue bien a flor de piel (para el año próximo se espera la decisión final del Tribunal de la Haya) la noticia de la instalación de una nueva papelera en el Uruguay ya empieza a sacarle ronchas a muchos propios y ajenos, a quienes no les importa los 6.000 millones de dólares que invertirán los portugueses, sino preservar la salud del pueblo uruguayo y ahora las de los brasileños que serán los vecinos de la nueva pastera.
La empresa ya acordó con el gobierno de Tabaré Vázquez la construcción de una planta de papel, una de celulosa y un puerto de aguas profundas.
Lo más lamentable resulta ser que Laguna Merín, una de las lagunas más grandes del mundo, que además aloja una importante reserva de flora y fauna, dentro de muy poco va a tener que convivir con un paisaje poco natural como es el de una papelera.
Foto: Crítica Digital
Florencia el 15 de Octubre de 2008
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