Justo cuando parecía que estaban por fumar la pipa de la paz, las declaraciones del ex presidente Eduardo Duhalde cuestionando la capacidad de gobierno de la presidenta Cristina Kirchner, no solo volvieron a tensar aún más una relación que había generado las esperanzas de reencauzarse, sino que además puede llegar a complicar la reorganización del Partido Justicialista que Néstor Kirchner tanto ansía que se produzca de su mano.

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A comienzo de mes, en la localidad balnearia de Pinamar, donde pasaba sus vacaciones y seguramente dominado por la sensación de paz que genera en algunos la brisa de mar, Duhalde, sorprendió a más de un distraído celebrando el acuerdo entre Nestor Kirchner y su ex ministro estrella de economía, Roberto Lavagna.

Ahí todos comenzaron a buscar un fósforo para encender la pipa que se fumarían café y portarretrato de Perón por medio, Nestor y Eduardo, pero nada de eso sucederá.

Lo que más molestó al gobierno de los dichos del ex líder bonaerense, fueron sus comentarios maliciosos respecto del verdadero poder de la presidenta y sembrar un manto de dudas respecto de si ella gobierna o lo sigue haciendo su marido en las sombras.

Fieles a su estilo de no responder directamente a los ataques, los Kirchner, hicieron mutis por el foro, pero los que si no se perdieron oportunidad de defenestrar al ex gobernador Duhalde, fueron los laderos del momento, que lo acusaron de provocador y falto de humildad.

Foto: DYN