silvio_berlusconiCasi como en una telenovela por episodios, con buenos, malos, antagonistas, protagonistas, etc., desde que Silvio Berlusconi asumió nuevamente como Jefe del gobierno italiano allá por mediados de Abril pasado, les fuimos contando desde Periodismo en la Red, capítulo a capítulo, sin saltarnos ninguno, la evolución del proyecto de Il Cavalieri de, de a poco, ir desterrando del suelo italiano a todos aquellos inmigrantes que se encuentren en una situación por fuera de la ley.

Independientemente de situaciones particulares, de si se trata de gente honesta y trabajadora que eligió a Italia como el lugar en el mundo que le podría brindar oportunidades y algo de estabilidad emocional o laboral según corresponda, prácticamente, desde que Berlusconi apoyó “su blanca” cola en el sillón de gobierno se desató una directa persecución contra todos los que no fueran italianos y claro, aunque suene a frase hecha decir que la violencia desde arriba no hará más que generar la violencia de los que están más abajo, comenzaron a sucederse un sinfín de ataques xenófobos contra cualquier inmigrante.

Y finalmente lo que tanto me temía se concretó, a partir de ahora, todo individuo que resida en la Nación que gobierna quien fuera en algún momento el mandamás del Milán Fútbol Club y que no pueda justificar su estadía a través de papeles oficiales expedidos por el estado italiano que permitan su permanencia en el país, será considerado lisa y llanamente un delincuente y por supuesto plausible que le caigan todas las de la ley.

La nueva ley inmigratoria made in Berlusconi y Cía. establece que un inmigrante = un delincuente y como si esto ya no fuera suficiente, que una persona sin siquiera delinquir o llevar a cabo una conducta despreciable sea considerado un delincuente, además que cualquiera tenga el derecho de gritarle por la calle que es un delincuente, deberá pagar una multa y posteriormente ser expulsado del país.

A pesar de las campañas llevadas a cabo por la oposición, las organizaciones de derechos humanos y un reconocido grupo de intelectuales encabezados por el Premio Nobel de Literatura Darío Fo, la ley se sancionó.

Lamentablemente y nuevamente, la falta de un profundo debate legislativo en el cual las minorías además de sus votos puedan hacer oír sus voces, cayó ante las mayorías adictas al poder y la ley, denominada como Ley de Seguridad, fue aprobada gracias a la mayoría absoluta que el partido gobernante ostenta en las dos cámaras. La cámara de diputados ya había dado el ok, esta vuelta fue el senado con un 157 a 124 a favor de este cruel endurecimiento de medidas…claro, la mayoría de los inmigrantes no votan…

Foto: AFP