Pasados muy pocos días de la apertura de la planta de celulosa finlandesa Botnia, la localidad uruguaya de Fray Bentos comenzó a padecer los primeros impactos ambientales negativos de la pastera.

El martes por la mañana la zona amaneció con un nauseabundo olor, como consecuencia de un corte energético que desactivó las calderas que procesan las emanaciones.

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Inmediatamente, las autoridades de la empresa salieron al cruce de las críticas, argumentando que se trató de un involuntario error de uno de los técnicos y aseguraron que esos olores no son para nada tóxicos para el ser humano.

Más allá de estas explicaciones de cassette y de lo que diga el gobierno uruguayo, sin dudas, Botnia es una amenaza para la salud de los pobladores del lugar y se siguen sumando más voces y ejemplos, con la reciente denuncia de una maestra de una escuela de Fray Bentos, quien aseguró haberse intoxicado junto a seis alumnas por estos inmundos olores.

En tanto, la relación entre Argentina y Uruguay sigue realmente tensa y continúa en pie de guerra, ya que a pesar de haber levantado el cierre de dos de los tres pasos fronterizos que unen ambos países, el canciller uruguayo Reynaldo Gargano, fue tajante al decir que no permitirán que los asambleístas argentinos provoquen disturbios en su país, dejando en claro que de suceder, los pasos volverán a ser cortados.

Foto: Guayubira