libano2.jpgUna nueva tragedia sacude al pueblo español por estas horas. Se trata de la muerte de seis militares españoles que perdieron la vida producto de un atentado perpetrado contra el convoy en el que se desplazaban en el Líbano.

Lo que más duele, es que pertenecían a las fuerzas de paz desplegadas por Naciones Unidas en la zona.

Si bien hasta ahora nadie se ha adjudicado la masacre, los investigadores creen que se trata sin lugar a dudas de un atentado terrorista premeditado causado por una bomba accionada por un control remoto o por un coche bomba.

Pero de lo que sí se tienen datos ciertos es que el vehículo usado en el atentado estaba cargado con 70 kilos de C4, un tipo de explosivo plástico cinco veces más potente que la dinamita. Una absoluta trampa mortal.

En tanto, la justicia española ordenó que los cuerpos de los soldados no sean cremados, en caso que más adelante, la investigación requiera de la realización de nuevas autopsias.

Con pesar, veo, que si bien la amenaza de un nuevo ataque de ETA había sacudido la paz reinante, también se habían producido gestos de madurez entre los dos partidos políticos mayoritarios: el PSOE y el PP, para luchar juntos frente a la amenaza de ETA.

Sin embargo, con este atentado el escenario vuelve a ser el de duras críticas, reproches y pases de factura entre ambos.
Se acabaron los espejitos de colores que nos habían vendido Zapatero y Rajoy en su publicitado encuentro hace unas semanas. Esperemos recapaciten.

Foto: El Mundo