lugoSegún prueba la historia formal, las malas decisiones, las políticas equivocadas, las alianzas endebles y las operaciones de desacreditación por parte de la oposición han sido las principales causales de la desestabilización de gobiernos, o bien, directamente de sus caídas, sin embargo, la otra historia, la informal, aquella que cada día parece traernos más respuestas que la anterior, nos dice que las cuestiones personales vinculadas a la órbita privada de los gobernantes, también, en muchas ocasiones, han sabido ser el detonante principal para poner en terapia intensiva los gobiernos de algunos países.

Escándalos sexuales que incluyeron affaires amorosos con personas más jóvenes, con becarias, con personalidades del mundo del arte o con mujeres de vida ligera, han sido la moneda corriente en las “intrigas palaciegas” de una buena cantidad de casas de gobierno.

Y si bien por este estado de cosas que les comento, en realidad, no deberíamos sorprendernos al enterarnos del nuevo desliz sexual de un presidente, resulta inevitable, por el agravante de su cargo, que la boca no se nos agrande con un enorme ooooohhh al saber que el flamante presidente paraguayo, el ex obispo Fernando Lugo, no solamente mantuvo un romance con una señorita más joven que el, mientras seguía siendo obispo, sino que del fruto de aquel amorío nació un niño que por estas horas le reclama la paternidad al mandatario paraguayo.

Un tremendo shock es el que durante estos días mantiene en vilo a la ciudadanía paraguaya y porque no también a sus vecinos del Cono Sur como la Argentina, el Uruguay, Brasil y Chile, que largo y tendido también se han referido al tema en sus crónicas internacionales, porque si bien la capacidad de asombro y resistencia de América Latina en cuestiones referentes a la poca transparencia y honestidad que sus políticos demuestran está bastante entrenada por la infinidad de casos positivos, lo de Lugo ciertamente sorprendió, incluso a aquellos más incrédulos, primero por tratarse de un hombre de la iglesia y segundo porque su figura implicaba hasta semanas el find e una era de corrupción en el Paraguay.

En tanto y ahora sí viene lo más increíble, casi como en una epidemia, ya son seis los casos que le demandan a Lugo el reconocimiento de su paternidad.

Por el momento, el presidente paraguayo ni siquiera ve como alternativa la renuncia, y la oposición y sus más acérrimos enemigos políticos solo mantienen en amenazas el inicio de un juicio político al presidente paraguayo que hace tan solo 8 meses que asumió el cargo, pero lo que sí es un hecho es la estrepitosa caída que ha sufrido la imagen del mandatario luego de las denuncias.

El único que se colgó el cartelito de presidenciable es el actual vicepresidente Federico Franco, públicamente enemistado con el presidente, quien aseguró estar listo para asumir como presidente en caso de ser necesario, aunque aclaró que no va a hacer leña del árbol caído…con vicepresidentes así quien necesita enemigos????

Foto: Clarín