honduras1A pesar de las esperanzas de rápida resolución que tenía Oscar Arias, presidente de Costa Rica y Premio Nobel de la Paz, cuando asumió el rol de mediador en el conflicto hondureño que conmueve y retiene la atención de la comunidad internacional en pleno desde el 28 de Junio pasado cuando los poderes de la Nación de Honduras, el Congreso Nacional, el Tribunal Supremo Electoral y La Corte Suprema de Justicia decidieron deponer indeclinablemente la autoridad del presidente en ejercicio Manuel Zelaya, el futuro político del país sigue siendo cada día que pasa más incierto y las partes en conflicto se encuentran cada vez más enfrentadas y muy seguras en sus estrictas posiciones de no cederle si quiera un centímetro de ventaja al otro.

Quien fuera el presidente constitucional hasta el día 28 de Junio, Manuel Zelaya y su reemplazante, el presidente interino Roberto Micheletti, alguna vez no solamente profesaron las mismas ideas, fueron amigos y aliados, sino que las compartieron dentro de un mismo ámbito, el Partido Liberal de Honduras, sin embargo, desde fines de junio pasado ambos dirigentes se convirtieron en enemigos acérrimos y ni siquiera quisieron compartir una charla de acercamiento a instancias del mandatario costarricense Oscar Arias, quien tras esta actitud se mostró mucho menos optimista que al comienzo de su función como mediador, e incluso, hasta arriesgó que una resolución podría demorarse más de lo esperado.

Como es de público conocimiento, gracias a la mediatización que tuvo y tiene todavía el conflicto político en Honduras, Zelaya, fue depuesto de su cargo como consecuencia de su decisión de poner en práctica una consulta electoral no vinculante que tendría como objetivo saber si los hondureños estaban a favor o en contra, que en los comicios que se desarrollarán el próximo Noviembre, se colocase una cuarta urna en la cual se dirimiese la reforma constitucional, que entre otras cosas, facilitaría la reelección indefinida del cargo presidencial, por supuesto a favor de Zelaya.

Lamentablemente, esta nueva muestra de intolerancia y de falta de diálogo que nos llega también nuevamente de parte de dirigentes políticos americanos no hace más que seguir contribuyendo al NO crecimiento de una Nación como la de Honduras y también a la desarmonía de una región y de un continente que no solamente está poblado por gente que quiere perpetuarse en cargos y para la cual son mucho más importantes los intereses económicos que le deja el petróleo que el bienestar del pueblo que gobiernan.

Foto: Clarín