islaGeneralmente, aquellos países, que no son muchos los que van quedando por cierto, en los cuales TODO anda a las mil maravillas, desde el gobierno, pasando por la economía, siguiendo por el funcionamiento de sus instituciones y la transparencia de sus representantes, hasta llegar a la excelente calidad de vida que ostentan sus habitantes, porque no existe nada ni nadie que atente contra todo esto y me atrevo a decir que incluso hasta desconocen lo que es el fracaso, pasando desapercibidos ante los ojos de la opinión pública y mucho más de la prensa, siendo solamente noticia cuando se quiere en algún momento hacer alguna comparación odiosa con algo o alguien que realmente funciona, bueno, parece que van quedando pocos…

Y precisamente este era el caso de Islandia, un país que se encuentra ubicado en el extremo noroeste europeo y el cual de pronto pasó de ser un ejemplo digno de imitación, a ser una nación que no tiene ahora nada que envidiarle a alguno de los llamados países subdesarrollados, porque en menos de una semana, no solamente algunas entidades financieras implementaron el corralito para frenar la retirada masiva de depósitos, aquella metodología que tristemente se hizo célebre en la Argentina en oportunidad de la tremenda crisis económico política que padeció el país en el 2001, sino que además volvió a ser noticia a los días de esto, porque el cargo de primer ministro que quedó vacante luego de la renuncia del presidente Alafur Grimsson, el lunes pasado, como consecuencia de la crisis y la disolución del partido gobernante, de ahora en más será ocupado por Johanna Sigurdardottir, una confesa gay casada desde el año 2002 con una conocida escritora y periodista.

Si bien lo de la crítica situación financiera es una triste realidad que le tocará afrontar a esta nueva dirigente y a su equipo, hasta que en mayo próximo se realicen los comicios que elijan al nuevo presidente, su asunción, al frente del máximo cargo ejecutivo de su país, convirtiéndose de este modo en la primera jefa abiertamente homosexual del mundo, sin dudas, es otro impensado escenario que se suma al de Barack Obama y que significará un paso importante para una de las minorías más maltratadas del mundo.

Foto: Clarín