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El rescate militar de las 56 personas secuestradas por las FARC pondría en riesgo la vida de los rehenes. La aparición con vida del suboficial Pinchao, cautivo por más de nueve años por las Fuerzas Armadas Revolucionarias, generó expectativas en el gobierno Colombiano.

El presidente Álvaro Uribe ordenó a las fuerzas militares realizar operaciones de rescate. El mandatario aclaró que no tiene intención de negociar con el grupo guerrillero, que por el contrario la única salida que él ve es la de derrotarlos.

Las familias de los secuestrados le pidieron a Uribe que no realice operaciones de rescate, ya que esto pondría en peligro la vida de sus seres queridos. Los gobiernos de Francia y de Suiza se sumaron a está postura señalándole al presidente Colombiano el riesgo de estas acciones.

Jean-Philippe Jeannerat, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Suiza, expresó que su gobierno espera que ambas partes solucionen el conflicto a través del dialogo y no de acciones militares.

La FARC reclama la liberación de 500 guerrillero detenidos a cambio de las 56 personas secuestradas. Entre ellos se encuentran la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, cautiva desde el 2002, los tres estadounidenses Marc Gonsalves, Tom Howes y Keith Stansell, secuestrados en el 2003, y otros políticos, soldados y policías, que el grupo de rebeldes mantiene en su poder.