camp.jpgCon la tarea lista sobre el escritorio de uno de los despachos de la casa rosada y unos cuantos reproches en los cajones, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, el Jefe de Gabinete Alberto Fernández y el Ministro del Interior Florencio Randazzo, recibieron ayer por la tarde a algunos de los protagonistas del conflicto más álgido que enfrentó el matrimonio K desde que se instaló en el poder allá por el 2003.

Sin suscribir ningún acuerdo, ni menos que menos fumar la pipa de la paz, el gobierno, convocó a los representantes de las entidades rurales, sugiriendo a priori, con la convocatoria, una señal de acercamiento, pero que se desdibujó apenas sacaron de la galera una serie de gráficos (aparentemente la tarea para el hogar de los funcionarios durante el finde), que fueron difundidos cuidadosamente también a la prensa, en los cuales se daba cuenta de las ganancias por exportaciones que igual absorbieron los productores rurales a pesar de la medida de fuerza, suministradas por la Aduana Argentina. Gobierno 1 / Campo 0.

Si bien las entidades explicaron que eso seguramente se debió a que ya se había depositado una buena cantidad de granos en los puertos antes que estallase el conflicto, sin dudas, el golpe de efecto que consiguió el oficialismo con esto dejó grogui al campo.

Tras la presentación de tono casi escolar del gobierno, se dieron paso a las recriminaciones de ambos lados, siendo las de la presidenta las más duras e irónicas, como la de decirle a Biolcati, vicepresidente de la Sociedad Rural Argentina, que si tenía ganas de verla que le toque la puerta en Olivos, en clara referencia a su participación en el cacerolazo de la semana pasada en la quinta presidencial.

Aunque como se puede comprobar la reunión fue medio a cara de perro, ambos estuvieron conformes con esta vuelta al diálogo. Si ellos lo dicen…¿les creemos? Mmmm…

Foto: Clarín