berlu.jpgComo les anticipaba la semana pasada, según el clima que se respiraba y los últimos sondeos publicados, finalmente, se confirmaron los números y el zar de la televisión y el fútbol, Silvio Berlusconi, arrasó en las elecciones legislativas, coronándose por tercera vez como jefe del gobierno italiano.

A su principal competidor del Partido Democrático, Walter Veltroni, le sacó una diferencia de 9 puntos en el senado (47,3% sobre 38,1%) y de 8 en diputados (46,7% contra 38,2%), asegurándose la mayoría absoluta en ambas cámaras, con 167 bancas en la primera y 340 en diputados.

Pero esta elección no solo significó la vuelta de Berlusconi y la derecha al poder, sino que marcará un antes y un después en la historia de la izquierda italiana, primero, por la paliza que recibieron de la derecha y segundo porque han perdido bastiones comunistas como Liguria, Calabria o el barrio obrero milanés Sesto San Giovanni, que optaron sorprendentemente por la derecha. Impensado!!!

La lectura que se me ocurre que puede hacerse ante esta abrumadora derrota de la izquierda y el espectacular triunfo de la derecha de la mano de Berlusconi, es que el pueblo italiano que concurrió en un 80,4 % a las urnas, está exigiendo un cambio para resolver problemas urgentes, como la debilitación de la economía, que la izquierda no supo como encarar y no nos olvidemos del fracaso del gobierno del centroizquierdista Romano Prodi, que seguramente le quitó más de un voto a Veltroni.

También resultó sorprendente, la excelente elección que realizó la llamada Liga del Norte, aliada de Berlusconi en esta vuelta, que a pesar de ser acusada de separatista y xenófoba, logró una perfomance excelente en Lombardía (21,4%) y en Véneto (26,1%).

Sin dudas, una nueva era está comenzando para ambas facciones políticas, la derecha deberá cuidarse de no cometer los mismos errores del pasado y la izquierda de reorganizarse para ser una seria oposición.

Foto: Clarin