El Papa no autoriza a comulgar a los católicos que están divorciados
A pesar que a comienzos de mes se encontraron muy animadamente y el flamante primer ministro italiano le besó la mano a su santidad, sellando y reafirmando su condición de buen cristiano, el Papa Benedicto XVI, volvió a insistir con la prohibición de comulgar que pesa sobre los católicos que están casados en segundas nupcias como Il Cavalieri.
Silvio Berlusconi no es un ciudadano italiano más por supuesto, hace tiempo que dejó de serlo y aunque no estuviese como en este caso, detentando un importantísimo papel en la vida política de su país, siempre ha sido un personaje público reconocidísimo, sin embargo, para su santidad, que según parece no se casa con ningún nombre a la hora de hacer respetar sus ya conocidas rígidas posturas y normas, declaró, en un discurso que dio el Domingo en Québec en el marco del 49° Congreso Eucarístico Internacional, que solo los puros que no viven pecado, en alusión a los tantos católicos divorciados que volvieron a casarse, pueden recibir el sacramnto de la comunión.
Y la polémica claro está, estalló, porque se considera que las palabras tuvieron un especial destinatario: el premier Berlusconi, quien unos días antes le había pedido a un obispo que revean dicha medida.
Aunque este no es un reclamo que se circunscribe únicamente al premier italiano, sino a un buen número de católicos que se encuentran en esa misma situación, el sucesor de Juan Pablo II, que volvió a poner en práctica normas abandonadas en la década de sesenta del siglo pasado, como dar la misa en latín y de espalda a los fieles, no sorprende con esta arcaica decisión.
Después se preguntan porque la gente se aleja de la religión católica y en contraposición se acerca a nuevas propuestas de fe…
Foto: Clarín
Florencia el 24 de Junio de 2008
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7 de Septiembre de 2008 a las 7:12 pm
Los invitamos a visitar nuestro blog (www.labarcaglobal.blogspot.com) destinado exclusivamente para catolicos divorciados en nueva unión, donde de un modo misericordioso tratamos la problematica, que va mucho más allé de l imposibilidad de recepción de la eucaristía