obaAunque sea trillado a esta altura de los acontecimientos el comentario del primer presidente norteamericano negro en asumir la presidencia de los Estados Unidos y a esto se le sume la innumerable cantidad de problemas que afectan a la Nación norteamericana desde hace dos meses cuando les estalló en la cara una crisis financiera sin precedentes y que aparentemente parece no darle cuartel ni a las operaciones de la Bolsa como a los puestos de trabajos de una buena parte de los norteamericanos que a cada momento parecen tambalear más, en el día de ayer, todo esto que les digo pareció solamente un mal recuerdo y haberse borrado por completo de las mentes de los ciudadanos estadounidenses, como de las del resto del mundo, porque la verdad que la imagen de Barack Obama, un negro, tomando posesión del máximo cargo ejecutivo de justamente una de las naciones que más sometió a esta raza, realmente fue muy fuerte, para cualquiera, para propios y ajenos e hizo que todo aunque no quisiésemos termine en un absoluto segundo plano.

La ceremonia de asunción por supuesto y como casi todo lo que organizan los norteamericanos, estuvo impecable en cada uno de sus detalles, con la solemnidad justa que la ocasión ameritaba, pero también reflejando la activa participación y la fiesta popular que para muchos significaba el hecho histórico de estar viendo como un afroamericano por primera vez llegaba a la presidencia.

Acompañado en todo momento por su familia, su mujer Michelle y sus dos hijas Malia y Sasha, Barack Obama, el nuevo presidente norteamericano, reconoció el duro presente que le tocará asumir, enfrentar y mejorar, pero en todo momento buscó mostrarse optimista afirmándole tanto a la multitud que lo veía de cerca, como a los millones que siguieron la ceremonia por tevé que Estados Unidos sigue siendo la nación más rica y poderosa del mundo.

Que Obama ya hizo historia de eso no quedan dudas, ahora, habrá que ver cómo pasa a la historia…

Foto: Clarín