iglesia.jpgAunque en el último tiempo, la Iglesia Argentina, representada en su máxima autoridad, Monseñor Jorge Bergoglio, estuvo muy presente en la escena pública del país, asumiendo un rol muy crítico, activo y de contralor de las barbaridades que comete el matrimonio Kirchner (El conflicto con el campo, por ejemplo) desde que asumieron el poder allá por 2003, especialmente la rivalidad fue más con Néstor, esto no alcanzó para que la sociedad argentina se sienta más protegida y cerca de la Iglesia.

Muy por el contrario, una reciente encuesta llevada a cabo por investigadores del CONICET, concluyó, alarmando muy firmemente a las autoridades eclesiásticas argentinas y levantando una muesca de satisfacción en el rostro de Don Kirchner, que solamente un 23,1 % de los argentinos es creyente activo, provocando una importante caída de la fe en la institución.

En tanto, una importante cifra de argentinos, un 70,8 %, en estos momentos, se está inclinando por dejarle la tarea de elegir en qué quieren creer a sus hijos cuando tengan la madurez de hacerlo. Por eso es que ya no hay tanta gente en misa los domingos, porque los padres de ahora, a diferencia con los de antes, no los obligan.

En fin, a pesar de esta crisis de fe que se viene gestando desde hace más de media mitad de siglo, no hay nada que con buenos dirigentes y la reformulación de algunas normas tan rígidas como por ejemplo el aborto y la anticoncepción, no pueda conseguir, porque el relevamiento, lo que sí deja claro, es que Argentina es muy católica, el 91,1 % dijo creer en Dios. El problema no es con el supremo, sino con aquellos que carecen de apertura en varias cuestiones parece ser.

Foto: Clarín