cris.jpgLa Argentina ya fumó la pipa de la paz con Estados Unidos y se resolvió favorablemente, también, la aprobación del nuevo embajador argentino en ese país, Héctor Timerman y ahora se apresta a solucionar el otro flanco diplomático trabado que le queda en el Vaticano.

La Santa Sede, sigue desoyendo sus pedidos para que apruebe finalmente el placet del nuevo representante argentino en Roma, se trata del ex ministro de Justicia kirchnerista, Alberto Iribarne, pero su condición de divorciado es la gran traba para su aprobación.

Y como sucede en estas situaciones, o se va a la guerra cueste lo que cueste, o alguna de las partes toma la decisión de ceder, y parece ser que el gobierno argentino estaría analizando esa opción y encontrar una salida al conflicto que no le acarree un alto costo político.

La relación de Néstor Kirchner, tanto, con la Iglesia argentina como con el Vaticano durante su presidencia, se caracterizó por la tirantez y el constante enfrentamiento, sin embargo, su esposa, Cristina Fernández, apenas fue electa presidenta de los argentinos envió algunas señales de acercamiento que buscaron torcer ese pasado inmediato de roces y por eso ya se la oyó decir a sus colaboradores más estrechos, que quiere encontrar una solución que complazca a ambos lados para no seguir fracturando la relación con la Iglesia, que todavía sigue en terapia intensiva.

Así, que es muy probable que el pliego de Iribarne marche al cajón y se elija un nuevo candidato que le cierre a la Argentina, pero que convenza más a Roma.

Foto: El País